por: Füguemann
Era sábado. Estaba sentado, perdido en la nada. El teléfono sonó. Contesté. “Vamos a Toluca va a haber un toquín”. Cuál pregunté. “Uno muy chingón, te va a gustar”. Cuando accedí no sabía lo bien que se la puede pasar uno. Me cambié, el día estaba nublado y no tenía nada mejor que hacer, era un puente largo. Tendría que trabajar hasta el martes y la ciudad parecía vaciarse.
Todo marchaba en orden. Cuatro amigos incluido mi hermano viajábamos en dirección a la capital del Estado de México. Justo pasando una de las casetas más caras del mundo, lo peor parecía avecinarse. El auto comenzó a perder fuerza. Al estacionarnos un olor a quemado se hizo presente. “Puta madre, se chingo el clutch ¿y ahora?”. No sé.
De inmediato llegó una grúa de los Ángeles Verdes. Nos empujó hasta La Marquesa. Dejamos el carro no importaba regresar en la madrugada por él. El conductor se ofreció a llevarnos hasta la zona del Aeropuerto. Previo acuerdo económico, aceptamos. Viajamos en la parte trasera de su vehículo que esta descubierta. Toluca es un lugar muy frío. Por fin llegamos. Los revendedores aparecieron. Hasta mil pesos por boleto. “Están pendejos” dijo mi hermano. Una chica se acercó, me sobran dos, se los doy al precio. Cuánto, pregunté. “Doscientos varos”. Le pagamos.
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Por quinta año consecutivo la marca Marlboro realizó el festival de música Mxbeat. Ésta cigarrera que pertenece a la compañía Phillip Morris, y qué en México se distribuye por CIGATAM empresa subsidiaria que para variar pertenece al grupo CARSO de Carlos Slim, dio muestra de cómo acercarse a sus sector más fuerte que es el de los jóvenes.
Y es la quinta vez que ocurre esta fiesta en ciudades como Guadalajara, Puebla, Monterrey y Toluca. No porque la cigarrera este muy interesada en la música; sino porque desde el 20 de enero del 2004 entraron en vigor las reformas a la Ley General de Salud sobre la Publicidad de Tabaco. Estas reformas contemplan prohibir toda publicidad de tabaco en radio, televisión, salas cinematográficas donde puedan acudir menores de edad, eventos deportivos y muchos otros lugares más.
Pero aquí en Centro Dinámico Pegaso las restricciones al interior del evento fueron las mínimas. El humo de cigarro se perdía entre mota y neblina. La temperatura descendía mientras los cuerpos danzaban y N*E*R*D, PRIMAL SCREAM, ETIENE DE CRÉCY, entre varios artistas más reventaban el inmenso escenario con la fuerza de su música.
No se escatimaron gastos. La compañía organizadora tiene claro que si las leyes no le permiten publicitarse a través de los medios, deben buscar alternativas donde gastar los 500 millones de dólares que se destinaban hace algunos años a medios electrónicos (radio y tv). Y aquí no fue la excepción
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En el Mxbeat lo que sobra es fiesta y bebida. Cerveza, Brandy, Vodka, Whisky a precios muy baratos. Una cerveza (que en realidad son dos) por sólo 20 pesos. Lo demás 40 pesos por litro. No hace falta contar como terminaron la mayoría de los asistentes.
Según datos la Secretaria de Salud, en México el tabaquismo es la causa de 60 mil muertes cada año. Por eso las autoridades han tenido que implementar nuevas leyes que ayuden a disminuir el consumo del tabaco, que hoy en día es un problema de salud pública, sobre todo en los menores de edad que hoy suman alrededor de 14 millones en todo México, estos infantes comienzan a fumar desde los 10 años. Un ejemplo es la Ley de protección a los no fumadores que entro en vigor en el Distrito Federal el año pasado.
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“Me vale madre, yo no fumo Marlboro, a mi me gustan los Camel” oí decir un joven que fumaba a mi lado. Su aspecto era como el de casi todos. Jeans y tenis. Bien abrigado. Con cigarro y vaso en las manos. Y es que para muchos que la fiesta sea de Marlboro, tan solo es un pretexto para escuchar a lo mejor de la música en la escena internacional, y la tabacalera tiene para pagarlo.
Si la fiesta en si fue barata no se diga de las drogas. Mariguana, Cocaína, Extasis (Cristal) y LSD por unos cuantos pesos. Los jóvenes también son el mayor mercado de las drogas sintéticas y que mejor lugar para vender y consumir que un festival como este. Pero entre “chavos” esto no espanta. Fumar marihuana es de lo más común, ni siquiera todos los elementos de seguridad que contrataron se molestaban en apagar los “toques” o decomisar las “tachas”.
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Para nadie es nuevo que México dejó de ser sólo un puente para la droga que lleva como dirección los Estados Unidos. En los últimos años el consumo de las drogas en este país se ha incrementado. En la última Encuesta Nacional de Adicciones el consumo subió de 3.5 millones en 2002, a 4.5 millones en 2008. Por eso las drogas hoy en día espantan a pocos.
En Toluca a dos grados de temperatura la fiesta se llevo en paz. “No bronca ni agresiones por que la gente se viene a divertir” me decía Adrián “lo que se meta cada quien es su pedo, pero la banda es relax”. Sus ojos parecían disminuidos en tamaño y advertían el efecto de todo. Lo bebido, lo fumado y lo inhalado.
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Después de haberse pasado una fiesta “increíble” todo volvió a la normalidad. El estacionamiento se vaciaba entre la estela el inmenso nubarrón de polvo que dejaban los carros a su paso. El viento arreciaba gélido y despiadado. Atrás quedaba una campaña mercadológica exitosa en cuanto a su objetivo: acercarse a los jóvenes, un festival lujoso y sin restricciones, pero lo mejor de todo era la euforia de tantas almas bailando al ritmo de beat. Delante tan sólo se cimbraron más dudas…
¿Hasta dónde serán capaces de llegar estas compañías por seguir vendiendo?
Después alguien se ofreció a llevarnos hasta la marquesa. En la madrugada llamamos a una grúa. Tuvimos que esperarla alrededor de 20 minutos. Era un lugar bastante oscuro. Después de sólo fue cuestión de tiempo para llegar a casa.
martes, 24 de marzo de 2009
martes, 3 de marzo de 2009
La visita

por Füguemann
La Visita
Hace un par de noches me visitó un viejo amigo. Su visita fue tan sorpresiva que aún no doy cuenta de ello. Llegó en una camioneta Blazer. Roja. Bien equipada. Uno de esos vehículos de procedencia americana que conforme pasan los años, se ven más y más circular por todo el territorio nacional.
Arreciaba el frío. Lo saludé. Bebía una botella de güisqui. Escuchaba al Cártel de Santa. “Es el volumen prohibido”. Éste disco contiene temas que su autor “Babo” el vocalista escribió cuando estuvo en prisión por asesinar a su compañero Ulises Nayit Buenrostro “accidentalmente”.
Alejandro cantaba “Dicen que son gansters si no le han jalado. Dicen que son gansters si nunca han robado. Dicen que son gansters si nunca han bateado”,se veía contento. Fumaba marihuana. Me platicaba de su vida. Hacía varios meses que no sabía de él. Parece que estuvo de viaje.
Unos años atrás
Los 28 años que tiene Alex de vida han sido duros. Creció sin una figura paterna. Es el tercero de cinco hijos. El varón mayor. La secundaria la dejó apenas al segundo año. Sus amigos siempre fueron mayores que él. Con ellos aprendió todo. Desde el cigarro hasta el robo. Lo que empezó como un juego para él, hoy es una realidad para su familia. Ha estado en prisión un par de veces. No por mucho tiempo. Cómo él dice siempre ha corrido con suerte.
Su viaje
Calza tenis Adidas. Negros. Casi nuevos. “Me los compré en Colombia, en Bogotá”. Mi sorpresa creció ¿Fuiste a Colombia? “Sí a Colombia, cómo ves” ¿A qué? “No te puedo contar” ¿Por? “No puedo andar contando pero estuvo chingón el viaje, se gana buena lana”. Prendió un cigarro y bebió.
La trayectoria
El disco seguía tocando. Canciones cuyas letras transcurren entre drogas, asesinatos, celdas, pandillas, mujeres, sexo. “La pura vida real”. Alex empezó como todo ladrón inexperto. Primero los dulces y luego las cervezas. Pero la vida nos va enseñando. Luego fueron bicicletas, después auto estéreos, lap tops, y un sin fin de cosas más.
“Todo está arreglado”
“Lo mejor de Colombia son las viejas”. Su mirada extraviada, y unos cuantos tragos de güisqui más, aligeraron sus palabras. Comenzaron a fluir como la noche. “La neta todo está pagado, el avión, el hotel, la policía, todo, lo único que tengo que hacer es llegar con las cosas hasta allá, donde me reciben a toda madre, hasta con viejas y toda la cosa”
Sigo atento. Nada me queda claro. ¿Pero dime qué llevas? “Neta no te puedo decir, pero ya te has de imaginar, se necesita ser pendejo para no saber o imaginarlo”. No sé repito. “ Lo único que te digo es que todo está bien organizado y no soy el único, me pagan entre 20 y 25 mil por viaje, está chingón y no hay pedo, la próxima me voy a comprar una moto”.
No quise saber más. Llevé la plática por otros temas. Hablamos de amores y amigos, de parrandas y fiestas. De esas cosas que se hablan en una camioneta roja, bebiendo, fumando y escuchando Hip Hop. Con un viejo amigo que hablaba de su vida.
Las noches en que pienso
Siempre he pensado que los juicios de valor se hacen aparte, y nunca son buenos. ¿Qué se hace cuando un amigo te abré su corazón? ¿Dónde queda el periodismo frente a la amistad? Lo sigo pensando. Muchas noches antes de dormir lo repaso todo. Lo vivido y lo aprendido. Creo que no hay escuela que lo pueda enseñar. Ni amigo que lo quiera aprender.
Alejandro tiene tres hermosas hijas. Todas con diferentes mujeres. “Las amo un chingo y quiero que tengan lo que yo nunca tuve, todo es de ellas” No hay excusas contra los malos actos ni perdón por el destino de la vida. Sólo hay hombres de errores grandes y decisiones buenas.
¿Nosotros de qué lado estamos?
martes, 17 de febrero de 2009
"Este corazón sangrante, picante, conquistado, estrujado, tostado, molido, licuado, mezclado"

Cómo lo dijo Astrid Hadad con todo y su posmodernidad: "Este corazón sangrante, picante,, conquistado, estrujado, tostado, molido, licuado, mezclado" pregunta por ti.
¿Qué le digo, cómo le xplico lo que está pasando?
Qué curiosos son los azares del destino, esas vueltas que da la vida sin avisarle a nadie. Un día somo seres felices completos, llenos de alegría, satisfechos, enamorados, llenos de fe. Al siguiente somos desdichados, infelices, estamos fastidiados, y el mundo nos apesta, nos sentimos fuertes... En un segundo la sonrisas se convierten en furia y viceversa. Que controversiales somos.
He de confesar que más de mil veces he querido patear un perro, rascarle el culo a mi vecina, esa vieja gorda e insoportable que me hace la vida imposible. También me he deseado suicidarme y dejar de pagar los platos rotos por una vida que nunca viví. ¿Y quién no ha querido hacer eso?
Nosotros los hombres que llegamos hace mucho para vivir y detriuir, éste ruin y fascinante mundo, pensamos más en nosotros que en los que nos rodean. Nos perdemos en una realidad que poco a poco nos vamos inventando.
El encapsulamiento de nuestra mente, esa afán constante de perdernos en objetos banales e infructuosos, que sólo alimentan el ego y entierran la causa por el de a lado parece invadirnos. No vemos más allá de nuestras narices nos lo permiten. Eso somos, pensamientos cada vez más egoístas, empobrecidos por la desdicha de eso otro que no somos y que no nos interesa ser.
Si tuvieramos un poco de cordura, prodríamos hacer mucho más por los nuestros, lo cambiariamos todo, nos enamorariamos diario, no habriá hambre, no existiria la miseria, ni la muerte a mano del hombre. Si algo de esto pasará, tampoco tendría que estarme preguntando por qué hacer con "Este corazón sangrante, picante,, conquistado, estrujado, tostado, molido, licuado, mezclado" por ti.
De la libreta de las anotaciones pachecas de amor. Fugue
jueves, 5 de febrero de 2009
FE DE RATAS

Fe de Ratas, es una especie de columna, yo diría que más, una válvula de escape y un taladro incisivo sobre aquellas cuestiones que me incitan a escribir.
Fe de Ratas.
" El periodismo es la última pinche barrera que nos impide caer en la barbarie. Sin periodismo, sin circulación de información, todos levantaríamos la mano cuando el big brother lo dijera. Es la voz de los mudos y el oído extra que Dios le dio a los sordos. Es el único pinche oficio que aún vale la pena en la segunda mitad del siglo XX." Es el equivalente moderno de la piratería ética, el aliento de las rebeliones de los esclavos. Es el único puñetero trabajo divertido que aún puede practicarse. Es lo que impide el regreso al simplismo cavernario. Contradictoriamente, es un asunto donde nuevamente hay cosas eternas: la verdad, el mal, la ética, el enemigo. Es la mejor literatura, porque es la más inmediata. Es la clave de la democracia real, porque la gente tiene que saber qué está pasando para decidir cómo se va a jugar la vida. Es el reencuentro entre las mejores tradiciones morales del cristianismo primitivo y las de la izquierda revolucionaria de fines del siglo XIX. Es el alma de un país. Sin periodistas todos seríamos muertos y la mayoría ciegos. Sin circulación de información verídica todos seríamos bobos. Es también el refugio de las ratas, la zona más contaminada, junto con las fuerzas policíacas, de toda nuestra sociedad. Un espacio que se dignifica porque lo compartes con los tipos más abyectos, más serviles, más mandilones, más corruptos. Y por comparación te ofrece las posibilidades de la heroicidad. Es como si metieran el cielo y el infierno en una licuadora y tuvieras que trabajar en movimiento. Es una albañilería del sentido común. "
Paco Ignacio Taibo II.
Qué alguien prenda la luz.
por: Fuguemann
En México como en la mayoría de los países de Latinoamérica se escucha hablar desde hace muchos años en algo llamado nuevo periodismo. Con él se busca reencontrar y re inventar la vieja esencia del periodismo que hoy parece tan perdida. Hace muchos años ser periodista era un oficio envidiado y reconocido. Los hombres de tinta y pluma sin haber estudiado específicamente periodismo, desbordaban sobre las paginas de los diarios historias día a día.
El mundo después de la Segunda Guerra Mundial cambio a saltos agigantados. La revolución tecnológica catapultó a los medios de comunicación (prensa, radio y televisión) a otro nivel de audiencias, las distancias comunicativas se acortaron. Después vinieron las computadoras y con ellas el acelerador fue a fondo,intercambio de información al instante, en tiempo real y, un universo alterno llamado internet, el cual sigue en pleno crecimiento, y que hoy es difícil saber cual su verdadero impacto en el mundo.
Junto con los cambios tecnológicos también se vinieron los cambios sociales y culturales, las estructuras y relaciones de los hombre también se renovaron. El periodismo no fue excepción, la carrera de periodismo fue sustituida por la de comunicación y con ella algo terminó por perderse. En la actualidad las universidades parecen más interesadas en el dominio técnico de los instrumentos tecnológicos, que en generar una pensamiento crítico y conciencia en los estudiantes.
Por eso el periodismo mexicano en nuestros días agoniza la lento y perseverante, parece morir de nada. En México existen 72 mil estudiantes de comunicación y periodismo según datos de la Universidad de las Américas (UDLAP). Esto quiere decir que en México sí hay muchos periodistas y comunicólogos, lo que hace falta son buenos periodistas y comunicólogos.
¿Realmente habrá falta de capacidad en los nuevos periodistas? Seguramente no es así. Uno de los problemas más grandes a los que se enfrenta quienes caminan por la arena de los medios de información es la intolerancia y la censura. Muchos quieren trabajar y ejercer un sentido crítico, poner el dedo sobre la yaga, pero es difícil hacerlo cuando los que controlan de los medios defienden intereses que van más allá del ejercicio periodístico.
Bien lo dijo Ryszard Kapuscinski uno de los más grandes reportero del siglo XX ""El trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, par que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse...."
¿Qué hace falta en México para encontrar ese interruptor? No es un problema deontológico donde se involucren conceptos éticos y filosóficos, es más una deficiencia de carácter intrínseco, de romper el miedo y el cerco mediático impuesto desde hace ya muchos años por un gobierno infinitamente corrupto como lo fue el priísta.
Al abrir cualquier medio impreso nos daremos cuenta que la publicidad parece haberle ganado terreno a lo periodístico. Las historias y reportajes así como las crónicas ocupan cada vez menos espacio, la inmediatez de la información tiene mayor peso que la investigación y el contexto. Si aunado a esto le agregamos el bajo índice de lectura que el mexicano en promedio tiene, el camino del reportero cada vez se va notando más brumoso e incierto.
Los reporteros multimedia cada vez son más requeridos, estos hombres viven atados a la tecnología son "apologistas" de su oficio. Su trabajo requiere destreza y rapidez, lo que dificulta recopilar la información que se necesita para los grandes reportajes, esos trabajos que tenían altas dosis de esfuerzo reporteril y sentido crítico y, que hoy parecen estar en peligro de extinción. Y no es que este mal acoplarse a la tecnología y a todos los avances y beneficios que ésta ha traído, lo malo sería confundir el periodismo con cualquier otro oficio.
En resumidas cuentas el periodismo en México parece necesitar transfusión de inmediato, ya no hace falta hablar del nuevo periodismo cada cinco o diez años, lo que se necesita es hacerlo y no esperar tras la comodidad de un escritorio como muchos periodistas lo hacen, a que la divinidad llegué y los los de esas grandes historias. Hay que salir a buscarlas, están esperando ser contadas, necesitan que alguien prenda la luz por ellas, por que sus manos y piernas les fueron cortadas hace mucho tiempo.
F
miércoles, 28 de enero de 2009
Dímelo

Juntos nuevamente, al menos en la presencia de nuestros cuerpos, pero tan fríos y alejados en las miradas. Qué difícil es ver que gélidos no volvemos poco a poco, ya no hay tacto, ya no hay nada. A dónde se va la pasión, por dónde volaron las sonrisas y esa complicidad en nuestro aliento...
Si lo sabes por favor dímelo.
lunes, 19 de enero de 2009
Noche bajo la ciudad.
Cuando la noche cae sobre la enorme Ciudad de México, sus cientos de edificios se iluminan irradiando a montones luz. Y es que la segunda metrópoli más grande del mundo sólo después de Tokio parece nunca descansar. Con más de ocho millones de habitantes regados por todo el Valle de México, el Distrito Federal cuenta con uno de los metros más importantes y extensos del mundo.
El próximo 15 de septiembre de 2010 México festejará apenas sus primeros 200 años de vida como nación independiente. Después de haber vivido dominados más de 300 años por los españoles, la nación cuya insignia es un águila devorando la serpiente se prepara para los festejos de su llamado bicentenario de independencia. Para esto el gobierno de la capital que encabeza Marcelo Ebrard Casaubon, lanzó un proyecto que pretende modernizar las instalaciones del sistema de Transporte Colectivo Metro (STC).
El 16 de octubre de 2007 el (STC) dio a conocer la convocatoria para la Licitación Pública Internacional No. 30102003-006/07 cuyo objetivo es el suministro, instalación y puesta en operación de una red de comunicaciones y servicios en el Sistema de Transporte Colectivo. Ésta adquisición pretende la instalación de sistemas de comunicaciones y servicios, de video vigilancia y alarmas en todas la líneas del metro.
La empresa ganadora de la licitación fue la española Infoglobal, con esta adjudicación el consorcio español se convirtió en líder del mundo de las comunicaciones IP en el entorno ferroviario metropolitano. El acuerdo pactado entre el (STC) y la firma española es un jugoso contrato por 50 millones de dólares, uno de los mayores contratos de la historia para el suministro de una de red de comunicaciones giga bit, y un sistema de video vigilancia IP.
El financiamiento de este proyecto será con fondos del Gobierno del Distrito Federal, que pretende tener un metro de primer mundo, con trabajadores que ganan los salarios de uno de tercero.
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Es invierno en la capital de México y los últimos días del año se van consumiendo entre las luces que adornan igual los enormes edificios del centro histórico que las casuchas despotricadas que calle a calle se aparecen por esta vieja ciudad. Son vacaciones para muchos de los capitalinos, y como pocas veces esta ciudad parece exhalar un aire de tranquilidad inusual en ella. Las avenidas semivacías son enormes arterias de las cuales su sangre fluye con discreción, como lo hacían poco más de cincuenta años.
Una de las características de las grandes ciudades son los conflictos viales y el Distrito Federal no es la excepción. Para la década de los años sesenta el éxodo de los mexicanos rurales hacia la Ciudad de México había hecho de sus calles un problema poco menor. Con una población de alrededor de 4.5 millones de habitantes, las 7200 unidades de transporte público que existían comenzaban a ser insuficientes.
El 29 de abril 1967 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto presidencial que crea el Sistema de Transporte Colectivo, organismo público descentralizado, para construir, operar y explotar un tren rápido subterráneo como parte del transporte público del Distrito Federal.
Hoy aquí a cuarenta y un años el metro cuenta 11 líneas y 175 estaciones distribuidas por toda la ciudad.
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Es el primer día de trabajo y este reportero se convertirá en uno más de los trabajadores que ha marchas forzadas instalan los 440 km de fibra óptica que serán distribuidos por todas la líneas del metro y que servirán para la transmisión de información y monitoreo de las estaciones del (STC).
A media noche se pactó el encuentro, el señor Enrique X, un tipo delgado de ojeras pronunciadas y estatura mediana muy amable. Por teléfono pidió llegar a la estación de metro Patriotismo. A él lo había contactado días antes preguntándole por el “jale”, es decir el trabajo. Me había dicho que -son vacaciones y ahorita habían estado descansando pero el viernes había chamba, llévate ropa pa`chambear- Me cito a la 12 de la noche afuera del metro sobre la avenida Patriotismo.
Camino a la estación parecía no pasar nada, las calles y avenidas sostenían un silencio hermético. La llegada fue mucho antes de lo previsto, la ciudad realmente parecía hipnotizada, sobre sus calles pocos carros circulaban, lento. Era como si sus conductores disfrutaran cada cruce, cada avenida y cada semáforo.
Afuera de la estación la gente brillaba por su ausencia, por la enorme avenida el aire gélido de la época circulaba largo y tendido. Después de unos minutos conforme la hora se acercaba varios tipos se iban aglutinando en una esquina. A lo lejos y bajo la tenue luz apenas podía distinguir sus rostros, tan sólo se veía el humo de los cigarrillos salir de su bocas.
Cuando una camioneta vieja, larga llegó y se estaciono, de inmediato todos se acercaron. Era una vieja Ford con un enorme Camper, de su techo se asomaban varias escaleras. Del interior inmediatamente comenzaron a sacar herramienta, todos veloces, apurados por bajar más escaleras y varias cajas. Del metro como de la nada iban saliendo más hombres, su aspecto era sombrío. Cuando me presenté recibí un hola y una larga escalera verde –bájala y cámbiate con los muchachos- Sabía que ese era Enrique Guzmán.
Adentro de la estación el espectáculo era inusual, los usuarios no existían, tan sólo un policía de cuerpo amplio y senil parecía vigilarnos. Los rostros de los hombres comenzaban a tomar forma, se dibujaban los bigotes, las canas, las arrugas y las sonrisas. La ropa iba medianamente limpia iba desapareciendo para convertirse en una dramática ola de cochambre y aceite. Las botas dieléctricas que son las que se deben usar para este tipo de trabajo eran escasas.
Ingenuamente pregunte a un señor gordo y bigotón que se cambiaba a mi lado, a quien le pedía mis botas y mi equipo de trabajo. –apáñate un chaleco si puedes, las botas las traes tú y los cascos ya no hay- afortunadamente y para mi suerte el equipo lo había conseguido prestado en otro lugar.
Para cuando todos se habían alistado y montado en sus harapientos uniformes, que no eran más que cualquier ropa vieja de esas que uno ya casi no suele usar, la distribución del trabajo se iba repartiendo. –Israel ayúdales a jalar el cable-.
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Estando bajo la ciudad el silencio es casi absoluto. Los largos y oscuros túneles apenas están iluminados, sobre sus rieles el metro de la Ciudad de México transportó tan sólo en 2007 a mil 352 millones 408 mil 424 pasajeros según datos del (STC) colocandolo como el tercer metro más concurrido del mundo.
Cuando el gusano gigante recorre la ciudad, lleva consigo miles de historias y destinos. Pero hoy aquí en medio de la madrugada tan sólo tiene a unos 35 hombres que trabajando a todo lo que dan. La energía eléctrica alimenta los vagones se corta por tan sólo 5 horas así que el trabajo debe ser rápido y preciso.
La gente que trabaja aquí no tiene muchas opciones, pues el trabajo afuera escasea - Ya ven por no estudiar- decía Salvador que es un tipo entrado en años, con cabellera larga y tupido en canas. Salvador como muchos otros de los que trabajan aquí tiene otra ocupación, lo de trabajar en la noche es una lana extra. El comercio informal que según datos del INEGI genera el 12.5 % del PIB es la otra vía por donde Salvador miles más se mueven a diario.
Salvador vende libretas, calendarios, plumas por las mañanas, con tres hijos y el aumento de los precios que se han venido generando en los últimos meses por la llamada crisis financiera mundial, ha tenido que buscarse una "chamba extra", la cual no da mucho, pero como dice -los 120 pesos que me pagan aquí, es mejor que nada-.
Sin contrato firmado, sin el equipo de protección adecuado y con un supuesto seguro médico del cual nadie sabe nada, estas cuadrillas de obreros tienen que lidiar durante la madrugada con el frio y la desvelada, esperando un pago que la mayoría de las veces llega con retraso.
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Comienza el trabajo, -aca nadie puede hacerse wey- me decía un joven de unos 20 años de edad. Y es que si no jalamos parejo el trabajo se va retrasando. De unos contenedores enormes se sacan los carretes que enrollados tienen 1500 m. de cable de fibra óptica y por el cual pasara la información que llegará a las 27 centros de control que también serán instalados y que operaran 3 mil 301 cámaras fijas y móviles.
De estación a estación el cable se debe tender jalando con fuerza. De Patriotismo a Chilpancingo existe poco más de un kilometro de distancia, el jalado es rápido y, sin guantes que protejan las manos se dificulta. Metro a metro el cable se desenrrolla y el dolor en los brazos se va haciendo presente.
Quienes van en la punta se van perdiendo por el túnel que parece interminable. El trabajo se tiene que detener cada vez que un cruce aparezca pues ahí la maniobra debe ser diferente. Conforme los metros de cable van saliendo los hombres también deben hacerlo. Cuando llega mi turno de introducirme al túnel, un inspector que pertenece al Sindicato de Trabajadores del Metro, grita con un tono déspota e imperativo, -tú no bajes te hacen falta las botas- no bajo pero después de unos minutos y ya que el inspector se fue, un señor pequeño que funge como una especie de capataz me habla- No hay pedo ya se fue ese wey, ya bájate para que jales de adentro el cable- sin pensarlo obedezco la orden.
Estar dentro del túnel puede ser una experiencia única, allí bajo todo ese mundo caótico y veloz, solo se pueden escuchar muy a lo lejos lo que parecen ser camiones pesados. Aquí no hay luz, aquí no hay gente, aquí no hay nada, tan solo esos bichos que caminan y aparecen de la misma forma en que se esconden. Son las cucarachas y son las ratas y hoy estoy en su mundo.
Después de terminar con el cable, este pequeño ejercito se seres sucios y sudorosos, se alistan para el encinchado, que no es otra cosa que el fijado del cable a una charola metálica que sirve de guía por ambos lados de la vía. Pero esta no es menuda labor ya que hay que cargar las escaleras cada 5 metros para sujetar el cable, cuando no han pasado más de 300 m. caigo en la cuenta que yo también pertenezco a este ejercito, mis manos son del color del cable lo mismo mi ropa y comienzo a sudar por doquier.
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Para Elliot parece no tener importancia el cable que está colocando ni sabe para qué servirá. Tiene 42 años y hace apenas unas semanas lo despidieron de su antiguo empleo, era mesero de un restaurante en Coyoacan, no tenía sueldo fijo pero con la propinas se "alivianaba". A él como a la gran mayoría un cuate les platico de la "chamba" y se vinieron a probar suerte, lleva ya tres semanas trabajando y dice muchos han venido y pocos son los que se quedan porque -la chinga está cabrona y no todos aguantan-.
Para el gobierno capitalino gastar 50 millones de dólares parece un acto digno de aplaudir. Pero con esto el metro apenas comienza a escalar peldaños en cuanto al nivel tecnológico, si tomamos en cuenta que metros como el de la ciudad de Madrid no sólo ocupan este tipo de envío de información, sino que utilizan tecnología inalámbrica desde hace un par de años.
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Me impresionan la habilidad que tienen los que cinchan, ellos son los que llevan más tiempo trabajando, a los nuevos como yo les toca cargar las escalera porque aquí también hay jerarquías.
Después de un par de horas a toda velocidad el trabajo queda terminado, de una a estación a otra se han colocado 2.5 km de cable de fibra óptica. Los trabajadores parecen exhaustos, de sus cuerpos escurren como si hubiera llovido todo el sudor posible. Ennegrecido casi en su totalidad ahora si se dan un tiempo para descansar y porque no fumarse un cigarro.
Todo parece más relajado, hasta el lenguaje está lleno de simpleza y jocosidad, aquí el albur está a la orden del día.
La noche avanzó lo mismo el trabajo, pero esto apenas comienza, pues apenas van por la primera mitad del proyecto según dice el que controla tanto la herramienta como las instrucciones, es aquel mismo hombre con el que hable por teléfono, me preguntan que si voy a regresar, yo solo respondo que sí -Entonces mañana en Centro Médico a la mismo hora-.
Cuando salgo termino por cambiarme y guardar los despojos en los que ha quedado mi ropa, cargo una escalera al igual que todos. Afuera parece que todo sigue igual, sobre la avenida patriotismo sigue encendido el letrero del hotel Franklin, a lo lejos observo un carro entrar a su estacionamiento, en ese momento siento una profunda envidia.
Las calles como hace 5 horas están semi vacías, y el frío arremete con un poco más de coraje. Todos subimos la herramienta, algunos se comienzan a despedir y otros regresan a la entrada del metro, los que así lo hacen es porque esperaran a que vuelvan a encender los rieles que los llevarán en su retorno y largo camino a casa.
De regreso solo puedo pensar en lo duro que para muchos es ganarse la vida, tener que enfrentarse a trabajos donde la paga es inaudita pero necesaria para solventar los gastos del día a día, sin importar que la salud se ponga en riesgo e integridad física se ponga en riesgo.
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Seguramente el próximo 2010 el gobierno tanto Federal como el capitalino echaran la casa por la ventana, hundidos en festejos y ceremonias que conmemoraran 200 años de "nuestra independencia como mexicanos", mientras afuera en la calle la gente seguirá buscando la manera en sobrevivir, buscando uno o más trabajos por los salarios siguen siendo insuficientes.·
lunes, 8 de diciembre de 2008
ÉBANO, EL FIN DEL REPORTERO.

Por: Fuguemann
El olor de la tinta vaciada sobre una hoja de papel, cientos de notas que sólo unidas y redactadas por quien las escribió tendrían sentido, un recuerdo, una imagen, un suspiro llevado hasta el límite y la pasión por querer ver otras vidas, no son más la labor de un reportero.
Hoy estamos sumergidos en la vorágine de la información, en el síndrome de la prisa. Un proceso que no es nuevo pero parece haberse intensificado a partir de la segunda mitad del siglo XX. Los avances tecnológicos y los cambios sociales, coadyuvaron a cambiar la relación del hombre y su mundo, cada vez más fría, cada vez menos comprometida.
¿Será que el fin de los grandes reporteros está llegando...?
Para Ryszard Kapuscinski considerado como uno de los mejores reporteros del siglo XX “El valor de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz para que la gente vea como corren a ocultarse”
Pero qué difícil es hoy en pleno siglo XXI poder prender aquella luz. En el caso de los periodistas encontrar el interruptor es más complicado, pues en medio del torrente mediático, llegar a ser el primero y no el mejor, es mucho más valorado.
Hace cincuenta años, la efervescencia de las luchas y los grandes cambios sociales contagiaban todo el mundo. Desde la húmeda de la Sierra Maestra en Cuba hasta el asfixiante desierto del Sahara en África, la recomposición política, social y económica detono en cientos de movimientos armados. En ese entonces el trabajo de un reportero parecía no estar tan mordisqueado por el tiempo, aunque ya mostraba indicios de ello.
Un ejemplo de aquellos reporteros y esas grandes historias hoy cada vez más escasas, lo regaló el polaco ganador del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades Ryszard Kapuscinski en su libro “Ébano”. Narrado con profundo coraje y una visión consciente de la “otredad”, de todos y cada uno de esos mundos que coexisten en este mar de culturas, conocimientos y razones.
A lo largo de 340 páginas Kapuscinski hace lo que para él, todo reportero debe hacer: “infiltrarse, encontrarse adentro, narrar con reflexión y profundidad”. Pero a diferencia de la gran mayoría de periodistas que hoy en día se encuentran laborando en los medios de comunicación de masas, Kapuscinski es un freelance, un reportero libre, que trabajó a su ritmo y tiempo, algo que le costó muchos años de arduo esfuerzo.
A raíz del surgimiento y expansión de Internet todo se parece haberse acelerado, en especial la clase de profesionales que producen imágenes para el resto de la sociedad: periodistas, editores, diseñadores publicitarios, programadores, etcétera. Todos emocionados con lo que esta nueva plataforma de comunicación ofrece y potencializa, interconexión, enlaces, descargas, comunicación en tiempo real.
Todd Glitin reconocido profesor de periodismo y sociología de la Universidad de Columbia y autor de varios libros entre, ellos “Enfermos de información”, analiza este fenómeno de la velocidad en la información: “Una sociedad rápida produce gente rápida que, en todos estos sentidos produce una cultura rápida”
¿Qué quiere decir lo anterior y en qué afecta el trabajo de un reportero? Los consumidores de información demandan cada vez más la velocidad de ésta y las grandes agencias información se disputan el título de la más veloz. Pero tener primero la noticia no garantiza tener el mejor contenido.
Para que un trabajo periodístico como el que Ébano presenta, debe existir tiempo, coraje, determinación y un amplio sentido humanístico. Narrar la vida de algunos lugares, personajes de un continente como el africano, no es menuda tarea, si tomamos la versión que el autor nos brinda, África “es todo un océano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria. ( …)África no existe)”
Los caminos del África indomable están plasmados en cada hoja, en cada verso, en cada instante. Un trabajo como este le llevo a Ryszard Kapuscinski casi la mitad de su vida. Un ir y venir constante por senderos difíciles son la constante de toda la obra, qué más que una crónica es una estampa de vida.
Corría el año de 1957 cuando por primera vez Kapuscinski visitó el llamado continente negro. En ese entonces corría una “fiebre libertadora” desde Libia hasta Sudáfrica los hombres que durante siglos habían sido oprimidos y esclavizados por los europeos iniciarían las batallas por conseguir su libertad.
A diferencia de muchos otros reporteros que cubrían los conflictos de la guerra, Kapuscinski no contaba ni con la mitad del capital que los enviados de Reuters o AP u otras agencias podían utilizar. Si bien el dinero no lo es todo y las monedas no cubren el talento y el olfato reporteril, el efectivo en una guerra ayuda bastante.
Hoy, poder competir con alguna de esas grandes agencias de información resulta casi imposible. Tienen tan acaparado el mercado y tantos recursos que se dan el lujo de tener corresponsales en casi todo el mundo. Para un periódico como los que hay en México es mucho más barato comprar la información de estas agencias, que enviar a un periodista a cubrir el suceso.
La información se globaliza y convierte en un producto poderoso y bastante rentable.
Pero Ébano no es una noticia, más bien es una mirada profunda a sus ciudades y aldeas, a su gente y a su historia, aquella que es una cruda realidad, una intensa lucha de los hombres contra los hombres y una batalla diaria por sobrevivir en algunos de los rincones más inhóspitos de éste planeta.
Allá donde la vida parece detenerse y ceder a los estragos de su misma condición perenne, Kapuscinski lo mismo se está en el epicentro de un conflicto en Zanzíbar que luchando contra la malaria o paludismo, una enfermedad que hoy en día sigue azotando los países africanos.
Cada año 350 millones de personas contraen la malaria, de ellas un millón morirá. En África el paludismo es responsable de una muerte ocurrida cada 30 segundos, una cifra alarmante pues desde hace varios años los tratamientos son cada vez más efectivos. El 90% de estas muertes se dan en el África subsahariana. Lo contrastante es que los gobiernos africanos por muchos años se han enfrascado una batalla por el poder y no por combatir este mal que afecta principalmente a los niños.
Kapuscinski contagiado por este mal relata “desde el interior de una montaña de hielo” los síntomas de su “viaje místico” y la angustiosa riña del cuerpo contra el interminable frío y el dolor que deja sentir. Después de la malaria vino la tuberculosis (la enfermedad infecciosa más prevalente en el mundo). Para su atención se necesitaba un vasto tratamiento que resultaba costoso, un mes de estancia en un hospital de esos que casi no existen en Dar Salam costaba más que un mes de su sueldo.
Pero ante la adversidad los grandes reporteros no se vencen. Primero está la necesidad intrínseca de cumplir el sueño de una vida, ser testigo de la historia y poder con sus medios narrarla al mundo.
¿Será que estos sueños hoy en día se han esfumado y Kapuscinski fue uno eso últimos grandes reporteros? Yo creo que no, pero todos deberíamos aspirar a eso. Si bien “Los cínicos no sirven para este oficio” quienes ejercen el periodismo están en una lucha constante, de poderes, intereses, tiempos y espacios.
Cubrir sucesos de la magnitud de aquellos que se dieron en África a mediados hace tan solo cincuenta años, representa un enorme gasto, pero más un alto riesgo. Aunado a esto existe un grave problema, la formación que se da en las universidades parece no estar a la altura de los grandes cambios y sucesos que vive el mundo, cada vez es más evidente la falta de ética y el compromiso social de los egresados.
En México existen alrededor de 72 mil estudiantes de comunicación según un estudio del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la UDLAP de los cuales tan sólo el 4% de estos se emplea en algún medio. Las fuentes de trabajo son insuficientes y las que existen poco pueden hacer ante las grandes corporativas de la información.
“El beneficio de una economía rápida es evidente. El capitalismo prospera con la velocidad, porque como lo observo Benjamin Franklin hace más de dos siglos, el tiempo es dinero”.
Si el tiempo es dinero y el dinero mueve el mundo, cada vez será más difícil poder ejercer un trabajo sin contaminación de la prisa informativa. ¿Pero cómo lograr poner resistencia a este fenómeno? Kapuscinski nos da claves que debemos tomar en cuenta.
Tal vez hoy no existen tantas guerras, revoluciones e independencias como las que Kapuscinski cubrió, pero es indudable que el mundo sigue corriendo y como ente dinámico se sigue transformando día a día segundo a segundo.
En ébano encontramos una visión histórica del continente. Se refleja en muchos sentidos la mentalidad del africano, pero como una sola África no existe, también se da cuenta de los muchos tipos de organización social, ritos y creencias que hoy sustentan su presente.
En los largos caminos del África indomable Kapuscinski es capaz de vivir la independencia que muchas naciones alcanzaron. Después de vivir bajo el yugo colonialista de países que se ensanchan bajo el estandarte de libertad como Francia e Inglaterra por citar solo algunos. Los africanos vivieron otro tipo de dominación, la de los nuevos ricos, aquellos que después de llagar al poder, conocieron los beneficios que la burocracia les otorga.
Idi Amín (Uganda), Samuel Doe (Monrovia), Omar al-Bashir (Sudán), Agathe (Ruanda) Mengitsu (Etiopia) son tan solo algunos nombres de los muchos que llevan bajo su recuerdo los ríos más caudalosos de África, esos que no llevan agua sino sangre.
Los anteriores son ejemplos del “miedo y la venganza que está profundamente arraigado en la mentalidad africana, que la sempiterna ley del desquite desde siempre ha regido allí las relaciones humanas, tanto entre personas como en clanes”.
Mucho del pensamiento africano es el reflejo de las políticas que los países que se hacen llamar de primer mundo, han aplicado durante décadas a los países menos favorecidos. En el mundo de las divisiones, el color de la piel ha sido un factor de segregación racial y social. El Apartheid Sudafricano y muchas otras políticas de segmentación étnicas es el símbolo de la mezquindad y ruindad que el hombre puede alcanzar.
La información es poder.
“En África antes de la segunda guerra mundial los habitantes no tenían más fuentes de información que lo que le dice el vecino o el jefe de estado. De manera que todo lo que se sabe del mundo se reduce a lo que él mismo ve en las proximidades de su casa”.
Después de la guerra los combatientes africanos regresaron con una nueva visión del mundo, “se dieron cuenta que los blancos no eran invencibles”. Con esto y la nueva filosofía del Panafricanismo el cual promovía la hermandad de las naciones africanas y la liberación del continente, los países no tardaron en luchar por su independencia. Esta ideas fueron creadas en gran parte por Alexander Crummell, Web Du Bois y Marcus Garvey.
Si la información realmente es poder, entonces no es difícil adivinar porque la lucha mediática acapara los medios de información a nivel mundial. Las noticias se necesitan al instante, un minuto o segundo puede marcar la diferencia y costar millones en efectivo. Es por eso que los reporteros cada vez están más habidos de instrumentos tecnológicos que faciliten la velocidad de la transmisión de la información.
En nuestra sociedad quien no está informado ya no al día, sino al minuto parece rezagarse. El trabajo debe ser rápido, ser veloz es sinónimo de eficacia. Hoy vagamos por el camino de lo superfluo, y lo pasajero, pocas cosas parecen perdurar, no nos detenemos ante la reflexión.
Pero si Kapuscinski hubiera adoptado tales formas, y no se hubiese adentrado al corazón del África, con su gente, su magia, con sus enormes ciudades de deshechos y sus interminables despojos, tal vez nunca habría escrito Ébano.
Que distantes parecen los mundos que Kapuscinski relata en su obra, donde “la vida se detiene a medio día” por la brutalidad con la que el sol azota lo mismo las grandes planicies de Somalia o las interminables dunas del Sahara. Que apartados se imagina la gran sabana africana donde el “espíritu de África” “camina y reina, allá donde al elefante no lo puede vencer ningún animal”
Y así debe ser, al reportero no lo debe vencer ningún animal, ninguna corporación y mucho menos el tiempo, el interminable tiempo…
Es difícil imaginar un continente tan devastado y carcomido. África es la versión más descarnada de la lucha de los hombres, ésta en la que pocos ganan y al contrario muchos pierden. África con sus grandes extensiones de tierra, África con sus miles de guerras, África con su magia, África con su orgullo, sigue en pie…
Si el fin de los grandes reporteros no ha llegado, si en el mundo aún existen interminables historias, igual de fascinantes e igual de crueles, deben ser contadas. La lucha está en cada hombre, mujer que se aventura a lo desconocido, a lo que no se ha narrado porque nadie ha tenido el valor de hacerlo, he ahí la oportunidad de todos, mí oportunidad.
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